Cómo un abogado judío demandó a Henry Ford por antisemitismo

26/Ene/2026

Olivia Haynie*, Forward (Nuevo Mundo Israelita)

 

Cuando el abogado judío y líder sindical Aaron Sapiro demandó a Henry Ford por difamación, su objetivo era mucho más que salvar su reputación. Descrito por el profesor de historia judía James Loeffler como «el primer juicio moderno por discurso de odio en Estados Unidos», el caso acabó con la capacidad de Ford para difundir conspiraciones antisemitas en su periódico, The Dearborn Independent. Crédito imagen: Michael Rose Productions

Sapiro llevó a Ford a los tribunales en 1925 por publicar 21 artículos que lo atacaban como un judío «globalista» que intentaba apoderarse de la industria agrícola. El documental Sapiro v. Ford: The Jew Who Sued Henry Ford, dirigido por Gaylen Ross y producido por Carol King, explora el caso a través de materiales de archivo, entrevistas con historiadores y los propios escritos de Sapiro, recitados por el actor Ben Shenkman. “Es una historia de David contra Goliat”, dijo King en una entrevista. “Se enfrentó al hombre más poderoso y rico de Estados Unidos en ese momento”.

The Dearborn Independent llegó a ser el segundo periódico de mayor circulación en Estados Unidos, y difundía las ideas antisemitas de Ford por todo el país. El legado de su antisemitismo era tan fuerte que la familia de Ross “nunca tuvo un auto Ford” durante su infancia en la década de 1950. King no es judía, pero se crio en Detroit, donde tenía su sede la empresa Ford. Comenta que el antisemitismo del magnate “siempre era considerado como una especie de rareza”.

Al principio, el propio Sapiro no comprendió la gravedad de lo que publicaba Ford. “Pensaba ‘¿Quién se va a creer eso? Es tan obsceno’”, dice King. “Pero resulta que mucha gente sí lo creía”.

King recuerda las “extrañas ideas” de Ford, como que el béisbol y el jazz estaban corrompiendo a la sociedad estadounidense, y culpaba de su popularidad a los judíos. Sus palabras tuvieron un impacto global: Hitler elogió a Ford en su libro Mein Kampf y, en los juicios de Núremberg, Baldur von Schirach, exlíder de las Juventudes Hitlerianas, atribuyó a Ford la inspiración de su propio antisemitismo.

Cuando los comerciantes judíos le dijeron a Sapiro que los artículos de Ford estaban alejando a sus clientes, Sapiro comprendió que debía intentar detener esos mitos conspirativos. «Esta fue una persona que se defendió, no solo por sí misma —lo cual era importante—, sino también por su comunidad, por sus correligionarios judíos», señala King.

Carol King comenzó a trabajar en la película hace más de una década con su esposo, Michael Rose, cineasta que proporcionó material de archivo para Roger & Me de Michael Moore y colaboró en el documental Who Killed Vincent Chin? Pasaron diez años investigando el caso Sapiro y recopilando material de archivo, pero cuando Michael enfermó de leucemia, el proyecto se suspendió indefinidamente. Falleció en septiembre de 2020.

Antes de morir le había mostrado a Gaylen Ross, conocida por su documental Killing Kasztner, un tráiler extendido del proyecto. Posteriormente, Ross se ofreció a ayudar a King a completar la película. «¿Cómo podría negarme? Fue un regalo para mí en un momento en que lo necesitaba con urgencia», expresa King.

A Ross le interesaba especialmente dar a conocer la historia. «Sapiro, en el canon judío, no existía», explica Ross. «Básicamente, fue borrado». Nacido en una familia pobre de San Francisco en 1884, Sapiro sobrevivió al abandono en un orfanato y superó dificultades económicas para finalmente graduarse de la Facultad de Derecho de la Universidad de Cincinnati. Trabajó con la Unión Nacional de Agricultores, e introdujo un nuevo método de sindicalización agrícola que permitía a los agricultores aunar sus recursos y tener poder colectivo en el mercado.

Dado que el Modelo T también había revolucionado la agricultura, Ford se consideraba el defensor del agricultor estadounidense y se alarmó por la repentina influencia de Sapiro. Le preocupaban especialmente las visitas de Sapiro a agricultores en Canadá. «Sapiro podía organizar agricultores y cooperativas en todo el país», explica Ross. «Pero cruzar la frontera lo convirtió en un ejemplo del ‘judaísmo internacional’ y de la conspiración en la que Ford creía».

La película da vida a Sapiro usando la voz de Shenkman para recitar sus discursos y escritos, aunque omite algunos aspectos de su vida, como su asociación con Al Capone, lo que lo convirtió en objeto de investigaciones por tráfico de influencias en Chicago.

Ross y King afirman que la historia de Sapiro tiene implicaciones para comprender el moderno discurso de odio. Un montaje inicial de titulares antisemitas de la década de 1920 —»El control judío de la prensa estadounidense», «Los judíos son la maldición de Estados Unidos»— va seguido inmediatamente por imágenes de recientes manifestaciones neonazis y de supremacistas blancos, ofreciendo una advertencia sobre lo que sucede cuando la intolerancia no se controla. “Sapiro no solo fue profético al preocuparse por lo que sucedería en una sociedad que condenaba no solo a la comunidad judía, sino también a las personas diferentes y a los refugiados”, dice Ross. “Su enfoque de la democracia —y lo dice con firmeza— era que esta no se trata solo de política; consiste en cómo vivimos la vida, y cómo colaboramos y trabajamos juntos”.

*Redactora adjunta de Forward.

Fuente: Forward (forward.com).

Traducción Sami Rozenbaum, Nuevo Mundo Israelita.